¿Cómo hacer un buen branding después del COVID?

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La llegada del COVID ha resultado devastadora para todo el sistema económico mundial, colapsando el mercado global. Pero si hay un sector claramente perjudicado tras la pandemia es el de turismo. El impacto actual que ha tenido esta crisis en las empresas turísticas y en sus distintas actividades no tiene precedentes. Se estima que, al menos pasarán tres o cuatro años para volver a los niveles turísticos anteriores. Y lo expertos vaticinan que cierto tipo de turismo, como el de grupos y de cruceros, en el que el distanciamiento social es muy difícil de respetar, quizás jamás se recupere.

Pero, a pesar de la difícil situación para la industria, algunas empresas y gobiernos han podido hacer frente a las nuevas circunstancias y reinventar su modelo turístico. No es que hayan sabido sobrevivir a la crisis, ¡sino que han sabido ver en ella una oportunidad y triunfar en el negocio! ¿Cómo? A través de un buen branding. Un gran ejemplo de ello es Canadá, un país que destaca por su impresionante naturaleza salvaje y sus parajes sin igual. Desde las Cataratas del Niágara, sus parques naturales, sus lagos glaciales, hasta sus auroras boreales, Canadá está repleta de lugares inolvidables y únicos en el mundo. A lo largo de muchos años, este país ha sido un referente en estrategia turística, y, de hecho, sólo en el 2018, recibió más 21 millones de turistas, rompiendo el récord de mayor cantidad de turistas visitando un país en todo un año y generando miles de empleos.

Si bien la llegada del COVID interrumpió este flujo de visitantes, el gobierno de Canadá ha decidido no quedarse atrás y apostar por sacar a su turismo su mayor potencial adaptándose a los tiempos de pandemia. Una de las grandes incógnitas de la situación actual es cómo respetar la distancia social para disminuir la posibilidad de contagios. Y en esto se basa, precisamente, la apuesta de este país: crear campañas de turismo basadas en recorridos naturales donde no hay problemas para el distanciamiento social. ¿Se te ocurre, en la actualidad, una mejor opción de vacaciones que hacer un viaje al corazón de la naturaleza sin riesgo a contagiarse? Pero la industria turística no sólo debe ofrecerlo, sino saber “venderlo”.

La estrategia de marca de destinos tiene como objetivo identificar y gestionar los elementos que hacen diferente a un destino turístico sobre el resto, es decir, se basa en conocer los activos de un lugar y potenciarlos al máximo de manera atractiva. Justo la estrategia que ha llevado a cabo Canadá y que ha provocado que, en mitad de una pandemia, los viajeros del mundo encuentren en su riqueza natural el perfecto destino.

Las campañas de marketing de este país se han dirigido a hacer atractivo el “turismo slow”, una forma de viajar que va más allá de visitar un destino y que se basa en descubrir el lugar para integrarse en él. El turismo slow consiste en viajar sin estrés y sin prisa, pudiendo desconectar realmente de la rutina diaria, e implica actividades responsables con el medioambiente y el lugar que se visita.

Esta filosofía de viaje, que huye de las prisas y de las aglomeraciones, se ha popularizado en los últimos años, pero es ahora, ante la amenaza de una pandemia mundial, cuando está alcanzo su mayor éxito. Tras la crisis de la COVID-19, la capacidad de carga de los destinos se ha visto limitada por las restricciones sanitarias, y aunque volveremos a viajar de forma gradual, a partir de ahora seremos más exigentes con la higienización y la distancia social. ¡Los viajeros buscaremos una experiencia segura de comienzo a fin huyendo del “overtourism”, es decir, de aquellos lugares que han sido excesivamente explotados y donde ya hay demasiados turistas!

Tras los meses de aislamiento social que han sufrido las poblaciones, algunos países como Canadá, han sabido ver la oportunidad y la han aprovechado para lanzar potentes campañas adaptadas a la situación que vivimos. Al final, el branding de destinos consiste en ofrecer experiencias, sensaciones, felicidad y deseo dentro de una realidad. ¡Se trata de vender una atmósfera excepcional, por la que nos sintamos atraídos, en las que disfrutemos y estemos a gusto! Y ahora, además, en la que también nos sintamos seguros y protegidos viajando a lugares al aire libre, en contacto con el medio ambiente y alejados de grandes grupos de personas.

Este es uno de los grandes desafíos actuales de la industria turística, ofrecer productos y servicios excepcionales y adaptados a la situación actual, y, por supuesto, ¡orientar sus campañas de branding a ellos. Canadá está siendo un país pionero en hacerlo, y ojalá el resto tome su ejemplo y sepa adaptarse a los nuevos tiempos. Como ya dice el refrán: ¡En épocas difíciles no queda otra que reinventarse o morir!

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